Milton H. Erickson, es uno de los psicoterapeutas más influyentes de todos los tiempos. Está considerado como uno de los 10 terapeutas más importantes del mundo, junto a Sigmund Freud, Carl Jung, entre otros.

 

A continuación, se presentan algunos escritos sobre su persona, extraídos del libro, «La nueva neurociencia de la psicoterapia, la hipnosis terapéutica y la rehabilitación: un dialogo creativo con nuestros genes», escrito por Ernest Lawrence Rossi, Ph.D. y Kathryn Lane Rossi, Ph.D.  

 

 

“A pesar de todo lo escrito acerca de Milton Erickson y de los esfuerzos diligentes de tantos para entender lo que él hizo en la terapia y por qué funcionó tan extraordinariamente bien, un aire de misterio rodea su trabajo aún ahora. Poco después de la muerte de Erickson, un estudiante suyo durante 20 años, Jay Haley, dijo: “No hay día en el que no use en mi trabajo algo que aprendí con Erickson. Inclusive sus ideas básicas que sólo comprendo parcialmente”. La imagen de Erickson que emerge en el campo es la de un mago terapéutico poseedor de un poder personal irresistible.

 

 

“Él no era el tipo de persona con la que podías sólo sentarte y charlar”, recuerda Jeffrey Zeig. “Él estaba sistemáticamente trabajando, sistemáticamente siendo Milton Erickson, lo que suponía tener la experiencia más profunda que pudiera, con quienquiera con el que estuviera sentado. En este sentido, él era constantemente hipnótico, constantemente terapéutico, estaba constantemente enseñando”.

 

 

Quizás esto se debió a que el estado físico de Erickson requería del foco completo de todas sus facultades. Disléxico, sordo para los tonos, daltónico, propenso al vértigo y la desorientación, aquejado por la polio a los 17 y otra vez a los 51, pasó los últimos 13 años de su vida (periodo en el cual muchos de sus destacados estudiantes lo conocieron) dolorosamente confinado a una silla de ruedas. Mientras intentaba modelar la flexibilidad y los métodos verbales sutiles que había pasado toda su vida desarrollando, hizo eso con los labios parcialmente paralizados y la lengua dislocada.

 

Aún más, como dijo Haley, “el hombre trabajaba 10 horas al día, seis o siete días a la semana, haciendo terapia…Cada fin de semana, estaba o bien viendo pacientes, o en la carretera, enseñando”. Zeig añade: “Lo que era tan impresionante acerca de Erickson era el tiempo y la energía que estaba dispuesto a dar. Una vez que aceptaba a alguien como paciente, él haría, literalmente, cualquier cosa que pudiera para ayudar a esa persona. Cuando eras un cliente de Erickson, tú sentías que él estaba totalmente enfocado en ti”.

 

 

 

Erickson pasó medio siglo desarrollando una terapia enormemente sutil de reconocimiento de patrones en múltiples niveles, que estuvo casi totalmente en desacuerdo con las terapias aceptadas mayoritariamente en sus días. “Las enfermedades,” decía Erickson, “tanto si son psicogénicas como orgánicas, siguen patrones definidos de alguna clase, particularmente en el campo de los desórdenes psicogénicos. Una ruptura de ese patrón puede ser la medida más terapéutica, y a menudo importa poco cuán pequeña sea la ruptura, si es introducida suficientemente pronto.”

 

 

Él descubrió que la mayoría de las “reglas” de la vida que determinan las limitaciones humanas eran creencias arbitrarias, no hechos. Su estudio y dominio de la hipnosis le enseñó que los estados alternativos de la mente y el trance eran parte del funcionamiento cotidiano. “Esta comprensión,” escribió Rossi, “formó los principios subyacentes de sus estudios posteriores de psicopatología así como de su desarrollo de los enfoques naturalista y de utilización en la hipnosis terapéutica.”

 

 

 

Tal comprensión fue fundamental para la aproximación de Erickson, pero él no buscó una teoría definitiva para dejarla como un legado. “Erickson no tiene un método fijo,” apuntó Haley. “Si un procedimiento no funciona, él intenta otros hasta que uno lo hace. Esto es lo que él enfatiza a sus estudiantes, aconsejando una actitud de elevada receptividad no contaminada por ideas preconcebidas respecto a fórmulas.” Erickson lo planteó de esta manera: “Yo no intento estructurar mi psicoterapia más que de un modo vago, general. Y en ese modo vago, general, el paciente lo estructura… de acuerdo con sus propias necesidades… La primera consideración en el trato con los pacientes es darse cuenta de que cada uno de ellos es un individuo… Así que, no intente encajarlos en su concepto de cómo deberían ser… Debería intentar descubrir qué pasa con su concepto de sí mismos… No es la cantidad de tiempo. No es la teoría de la terapia. Es cómo llegar a la persona diciendo lo correcto en el momento correcto.”

 

 

Más muestras de la sabiduría de Erickson: “Confíe en su subconsciente. Es una manera deliciosa de vivir, una manera deliciosa de conseguir cosas.” Y: “No intente usar la técnica de otro… Descubra la suya propia.”

 

 

Creemos que estas palabras, “No intente usar la técnica de otro… Descubra la suya propia” son muy importantes para los terapeutas que deseen aprender de ellos mismos, como Erickson. Los terapeutas suelen aprender a través del ensayo y error las maneras en las que sus personalidades únicas pueden ser más eficientes ayudando a otros. Esto requiere de cada psicoterapeuta coraje, persistencia y honestidad. Puede ser una tarea solitaria aprender a hacer esto.

 

 

 

¿Quién puede saber mejor que usted, usted mismo, cuándo está mejor y es más eficiente ayudando a otros? Requiere cuidado y auto-reflexión continua acerca de lo que uno está haciendo. No hay dos personas exactamente iguales. Dos sesiones terapéuticas no pueden ser exactamente la misma. Cada sesión terapéutica es una creación única., una pieza única de autodesarrollo en la génesis de una consciencia y auto-identidad nuevas en el paciente y el

terapeuta. Esperamos que nuestra empatía, comprensión y eficacia terapéutica crezcan con cada encuentro humano día a día.

 

 

Este ensayo para profesionales presenta una perspectiva de la nueva neurociencia en la psicoterapia, la hipnosis terapéutica y la rehabilitación como diálogos altamente personales y creativos con nuestros genes. Mientras que esta presentación está implícita en mucha de la investigación que citaremos, será necesario realizar mucha más investigación para establecer su validez científica y su eficacia terapéutica. Esbozamos un número de “procesos experienciales” como heurísticos que dirigen el trabajo terapéutico. Sin embargo, en este momento, no son métodos validados de modificación de la conducta. Más bien, nuestras aproximaciones deberían ser consideradas como formas personales de auto-desarrollo en las artes humanísticas, la

autobiografía y la meditación. Pueden ser útiles en la creación de una consciencia, autoconocimiento y auto-cuidado nuevos que son valiosos para los individuos que las practiquen, pero no son prescripciones médicas o psicológicas para todos. Comenzamos con una revisión breve de algunos de nuestros enfoques creativos en la historia de las artes, la medicina y la psicoterapia, así como de la neurociencia en evolución.

 

 

Consecuencias Creativas

  • Aprender de otros es sólo el comienzo.
  • Cada terapeuta debe desarrollar sus propios talentos especiales.
  • Se requiere un esfuerzo creativo diario para optimizar las habilidades terapéuticas.
  • Cada sesión terapéutica es una creación única.