Se estima que por cada cinco mujeres, una de ellas sufre algún tipo de problema en su estado de ánimo durante el embarazo, y más de la mitad de los casos no son diagnosticados.

 

De hecho, un porcentaje importante de las mujeres embarazadas que anualmente reciben atención en los hospitales para dar a luz, requieren de asistencia psicológica.

 

En la salud mental perinatal, es de suma importancia evaluar, diagnosticar y tratar los trastornos mentales maternos en el período preconcepcional, durante el embarazo, la lactancia y el puerperio, la calidad del vínculo entre la madre y el hijo, junto con la salud mental del recién nacido.

 

Si bien, los trastornos psicológicos perinatales afectan principalmente a la madre y al bebé, también es posible que la pareja y a la familia entera, se vea afectada, incluyendo los otros hijos, y las personas que prestan apoyo en sus cuidados.

A diferencia con otras enfermedades, en el caso de la salud mental, el embarazo no es un estado protector para la mujer, y el puerperio, o post parto, representa un periodo de mayor riesgo.
La evidencia científica sugiere que las madres pueden experimentar durante el embarazo, o luego del parto, sentimientos de ansiedad, desánimo, depresión, trastorno por estrés pos traumático y toc, entre otras aflicciones, independientemente de la edad y situación socio económica. Situación que evidentemente puede afectar el vínculo entre la madre y el bebé, incluso deteriorar la relación de pareja y la familia.

Preocupa el hecho de que más de la mitad de las mujeres, con problemas psicológicos perinatales, no son diagnosticadas y no reciben psicoterapia.

El desconocimiento de la vulnerabilidad emocional de la mujer, del hijo y su familia, durante el embarazo y el post parto, es un obstáculo a superar, para detectar a tiempo los problemas a la salud mental y recibir el tratamiento que requiere.

 

Las consecuencias de no recibir acompañamiento profesional, pueden conllevar una vivencia estresante del embarazo, del parto, del posparto y generar un alto nivel de sufrimiento, problemas en la lactancia y la vinculación afectiva entre la madre y su bebé.

 

Es fundamental, para el adecuado desarrollo físico, emocional y social del recién nacido, que entre la madre y su hijo, exista un vínculo sano y seguro.

 

La depresión post parto, puede derivar en graves consecuencias a corto y largo plazo, para la salud tanto de la madre, como del bebé.

 

Si bien, en general la mujer es resiliente, tiene la capacidad para sobreponerse y reinventarse, también tiene el derecho a recibir acompañamiento psicológico durante este sensible periodo de la maternidad. No hace falta avergonzarse, ni vivirlo en soledad, y se debe pedir ayuda.

 

Como sociedad, debemos cautelar el establecimiento de un vínculo sano entre las madres y sus hijos. Ya que las enfermedades mentales maternas pueden afectar directamente al feto y al bebé, impactando negativamente el desarrollo emocional, cognitivo y físico de los individuos.

 

Cave acotar que, el costo de no tratarse a tiempo y de manera apropiada, supera con creces las consecuencias propias de padecer este trastorno.